Las crisis hipertensivas son situaciones clínicas que requieren atención médica inmediata debido a la elevación severa de la presión arterial (PA), generalmente con valores de presión arterial sistólica (PAS) superiores a 180 mmHg y/o presión arterial diastólica (PAD) superiores a 120 mmHg. Estas se clasifican en dos categorías principales: urgencias hipertensivas y emergencias hipertensivas.
Clasificación de las Crisis Hipertensivas
- Urgencia Hipertensiva: Se caracteriza por una elevación significativa de la PA sin evidencia de daño agudo en órganos diana. Aunque no representa una amenaza inmediata para la vida, requiere una reducción gradual de la PA en un período de 24 a 48 horas utilizando antihipertensivos orales.
- Emergencia Hipertensiva: Implica una elevación de la PA acompañada de daño agudo en órganos diana, como el cerebro, corazón, riñones o vasos sanguíneos. Estas situaciones son potencialmente mortales y demandan una reducción más rápida de la PA mediante antihipertensivos intravenosos.

Objetivos del Manejo Terapéutico
- Urgencias Hipertensivas: El objetivo es reducir la PA de manera gradual, evitando descensos bruscos que puedan comprometer la perfusión de órganos vitales. Se busca alcanzar cifras de PA diastólica entre 100 y 110 mmHg en un plazo de 24 horas.
- Emergencias Hipertensivas: Se pretende una reducción controlada de la PA para limitar el daño a los órganos diana. Generalmente, se busca disminuir la PA media en un 20-25% durante la primera hora de tratamiento, evitando reducciones excesivas que puedan provocar isquemia en órganos vitales.
Manejo Farmacológico
La elección del tratamiento farmacológico depende del tipo de crisis hipertensiva y de la afectación de órganos específicos.
- Urgencias Hipertensivas: Se emplean antihipertensivos orales que permiten una reducción gradual de la PA. Fármacos como captopril, labetalol o clonidina son opciones comunes.
- Emergencias Hipertensivas: Requieren antihipertensivos intravenosos de acción rápida y fácilmente titulables. La selección del fármaco debe basarse en la condición clínica específica:
- Encefalopatía Hipertensiva: Nicardipina o labetalol.
- Edema Agudo de Pulmón: Nitroglicerina o nitroprusiato de sodio.
- Síndrome Coronario Agudo: Nitroglicerina y betabloqueantes.
- Disección Aórtica: Esmolol en combinación con nitroprusiato o nicardipina.
- Eclampsia: Hidralazina o labetalol.
Consideraciones Especiales
Es fundamental evitar reducciones abruptas de la PA, ya que pueden inducir isquemia en órganos vitales debido a la alteración de los mecanismos de autorregulación. La monitorización continua y la individualización del tratamiento son esenciales para garantizar la seguridad y eficacia del manejo terapéutico.
En conclusión, las crisis hipertensivas representan emergencias médicas que requieren una evaluación rápida y un manejo terapéutico adecuado. La distinción entre urgencia y emergencia hipertensiva es crucial para determinar la estrategia de tratamiento más apropiada, con el objetivo de reducir la PA de manera segura y prevenir complicaciones potencialmente mortales.
Referencias
EB Medicine – Emergency Medicine: Hypertensive Emergencies. Disponible en: https://www.ebmedicine.net/topics/cardiovascular/emergency-medicine-hypertensive-emergencies
Van den Born B-JH, Lip GYH. ESC Council on Hypertension position document on the management of hypertensive emergencies. Eur Heart J Cardiovasc Pharmacother. 2019;5(1):37-46. Disponible en: https://academic.oup.com/ehjcvp/article/5/1/37/5056163
Whelton PK, Carey RM, Aronow WS, et al. 2017 ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA guideline for the prevention, detection, evaluation, and management of high blood pressure in adults. J Am Coll Cardiol. 2018;71(19):e127-e248. Disponible en: https://www.jacc.org/doi/10.1016/j.jacc.2017.11.006
